Pintamos Juntos 54. Chardin

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Instrucciones

Jean-Simón Chardin | 22/10/2020
Hoy para mi es un día muy especial, porque este artista tiene una serie de obras que sobrepasan el plano de lo material, produce en mi y quiénes lo ven, una especie de conexión con algo superior que da sentido a lo que para mí significa el arte. Al igual que Morandi, autor del que os he hablado muchas veces cuando hago hincapié en la repetición del tema buscando la esencia de las cosas y llegando a representar una simple botella de tal forma que no puedas explicarte cómo está pintada esa botella sin quedarte atónito. Morandi es un poco más difícil de copiar porque es tan sutil en las formas que es imposible captar lo que el captaba y poderlo imitar aunque sea a medias.

Jean-Siméon Chardin, fue considerado en vida como el mejor pintor francés de naturalezas muertas. A pesar de ello, nunca consiguió pasar a primera división pictórica. En esa época, los artistas de verdad eran los que pintaban temas importantes: históricos, religiosos y mitológicos; mientras que los que se dedicaban al paisaje, al bodegón y a la pintura de género eran considerados pintores de segunda, a medio camino entre la artesanía y el arte serio. Para colmo de males, Chardin ni siquiera pintaba cosas elegantes, sino objetos cotidianos y rústicos que podían encontrarse en cualquier cocina. Él era un hombre sencillo, que procedía de una familia tirando a humilde, y el lujo le interesaba más bien poco.

Este pequeño cuadro no puede ser más minimalista: un vaso de agua, una cafetera de barro, tres dientes de ajo y unas ramitas sobre una mesa. ¡Pero, caramba, cómo está pintado! Pintar un vaso de agua que realmente parezca un vaso de agua es dificilísimo, y éste está tan logrado que dan ganas de alargar la mano y bebérselo de un trago. ¿Y no os parece delicioso el detalle del borde mellado? A pesar de su sencillez, la composición está perfectamente equilibrada, con todos los elementos centrados y vistos de frente. La forma trapezoidal del vaso encaja visualmente con el trapecio invertido de la cafetera, y el mango horizontal de la cafetera con la parte superior del vaso, la que está entre la superficie del agua y el borde. La luz procede de la izquierda, haciendo destacar con fuerza el blanco de los tres dientes de ajo y creando brillos en el vidriado de la cafetera. Sencillez y armonía en estado puro.

Marcel Proust era un gran admirador de la pintura de Chardin. En un ensayo que escribió sobre él, decía: “Nous avions appris de Chardin qu’une poire est aussi vivante qu’une femme, qu’une poterie vulgaire est aussi belle qu’une pierre précieuse.” (Chardin nos ha enseñado que una pera puede estar tan viva como una mujer, y que una cazuela de cocina puede ser tan bella como una piedra preciosa.) Es cierto, Chardin nos enseña a apreciar la belleza de todos esos objetos modestos que nos acompañan en nuestro día a día, como un vaso de duralex lleno de agua del grifo.

El decía: «Utilizaremos los colores, pero pintamos con los sentimientos».

Tiempo estimado: 120 minutos

Materiales

Acuarela